Aún recuerdo
el primer día que te vi,
sentí una gran emoción
que me llenó el corazón.
El primer día que te vi,
cuando te conocí,
en danzas de rubí
me declaré a ti.
Sentí una fuerza extraña,
una nueva sensación
como un calor
que de mí se apoderó.
No te veía lejana
más bien como algo
que a mi se acercaba
y me llenaba.
Eras ya tú
quien acudía sola,
a ese encuentro
de fuerzas renovadas.
Tus ojos todavía
no me habían iluminado,
tu boca todavía
no me decía nada.
Solo era tu silueta,
tu cuerpo tan juvenil,
lo que realmente
se apodero de mí.
Tu voz y tu risa
me refrescaban
y tus andares
me cautivaron.
****************

No hay comentarios:
Publicar un comentario